Se termina la racha de Scottie Scheffler

Después de casi cuatro años de perfección, Scottie Scheffler tendrá un fin de semana diferente: lejos de la competencia.

El número uno del mundo quedó eliminado del Scottish Open tras una complicada segunda ronda en The Renaissance Club, donde una tarjeta de 72 golpes (+2) terminó con una de las rachas de cortes más impresionantes del golf moderno.

Scheffler llegó a Escocia con 78 cortes consecutivos, una marca que inició en el FedEx St. Jude Championship de 2022 y que se convirtió en la racha activa más larga del PGA Tour.

Sin embargo, el viernes no encontró su mejor versión. Después de un mal inicio, el estadounidense no logró generar suficientes oportunidades de birdie y terminó despidiéndose por apenas dos golpes.

Tuve un mal comienzo y después de eso realmente no me acerqué lo suficiente para darme muchas oportunidades. Así es como terminas sobre par”, explicó Scheffler.

La eliminación quedó sentenciada cuando falló un putt de par de seis pies en el hoyo nueve, su último de la ronda, que lo dejó con un acumulado de par de campo después de 36 hoyos, fuera de la línea de corte.

Ahora, en lugar de pelear por el título durante el fin de semana, Scheffler adelantará sus planes y viajará a Royal Birkdale para preparar su defensa del Open Championship, donde buscará sumar otro Major a una colección que ya incluye el Masters, el PGA Championship y el Open.

Es un poco diferente a lo que estaba planeando. Ahora tendré que ver cómo llego a Birkdale y partir desde ahí”, comentó.

Aunque la cifra de 78 cortes consecutivos es histórica, el propio Scheffler reconoció que la comparación con épocas anteriores tiene algunos matices debido al formato actual del PGA Tour, donde varios torneos de élite no cuentan con corte de 36 hoyos.

Aun así, la estadística no deja de ser impresionante. La última vez que un jugador tuvo una racha similar fue cuando Tiger Woods estableció el récord de 142 cortes consecutivos entre 1998 y 2005.

La diferencia es que Scheffler construyó esta marca en una era distinta, con más torneos sin corte y campos reducidos, pero también enfrentando un nivel de competencia global nunca antes visto.

El estadounidense se queda sin la oportunidad de competir el fin de semana, pero llega al último Major del año con algo más importante: la certeza de que, incluso en una semana complicada, sigue siendo el hombre a vencer.