Scottie Scheffler va por su Grand Slam

Esta semana regresa el U.S. Open a una de las grandes catedrales del golf estadounidense, Shinnecock Hills Golf Club, un recorrido que ha sido sede del campeonato nacional en tres siglos y que históricamente ha premiado únicamente a los jugadores capaces de sobrevivir, más que de dominar.

Más de 7 mil 500 yardas, el Abierto de Estados Unidos es un torneo donde el par conserva valor, y el gran protagonista –además del campo– será Scottie Scheffler.

Scottie Scheffler

El número uno del mundo llega a Nueva York con la posibilidad de completar el Grand Slam de carrera. Ya ganó el Masters, el PGA Championship y The Open Championship. Solo le falta el US Open para unirse al grupo más exclusivo en la historia de este deporte. De conseguirlo, se convertiría apenas en el séptimo jugador en lograrlo y apenas el segundo, junto al más reciente miembro, Rory McIlroy.  Además, solo Tiger Woods lo completó en su primer intento.

Aunque todavía no consigue una victoria desde que abrió la temporada (The American Express), el texano se mantiene como el número uno del mundo.

Rory McIlroy llega después de conquistar el Masters y todavía mantiene viva la posibilidad de ganar dos Majors en una misma temporada. El campeón defensor, J.J. Spaun, intentará repetir la historia después de aquella memorable victoria en Oakmont, mientras que nombres como Cameron Young, Matt Fitzpatrick y Justin Rose llegan en gran momento.

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Para México, la atención estará puesta en Carlos Ortiz. El tapatío regresa al campeonato después de firmar en 2025 el mejor resultado de un mexicano en un Major varonil, al terminar en la cuarta posición. Una actuación que confirmó su capacidad para competir contra los mejores jugadores del mundo y que ahora buscará superar en uno de los escenarios más exigentes del calendario.

Además, Ortiz llega inspirado por el histórico segundo lugar conseguido hace unos días por Gaby López en el U.S. Women’s Open, una actuación que volvió a colocar al golf mexicano en los reflectores internacionales.

Shinnecock Hills, par 70 de 7,440 yardas, ha coronado a campeones como Raymond Floyd, Corey Pavin, Retief Goosen y Brooks Koepka. Sus fairways ondulados, la exposición constante al viento proveniente del Atlántico y algunos de los greens más complejos de Estados Unidos han convertido este recorrido en una prueba de resistencia física y mental.