Lo que nadie te cuenta sobre jugar golf en Los Cabos en invierno
[LOS CABOS] La noche anterior es emoción pura. Ya estoy pensando en qué ropa voy a usar, si llevaré bolas de regalo para mis amigos, si jugaré 9 o 18 hoyos. Saboreo el café previo a la ronda antes de que amanezca, me imagino el desayuno después de jugar, y me emociona saber que podré jugar de largo, y que por lo menos durante 9 hoyos tendré el gusto de usar una sudadera.
Llega la mañana. Me despierto mucho antes de que suene la alarma, me doy un regaderazo sabiendo que si termino pronto la ronda habrá tiempo para un bañito en el club, con vapor incluido. Camino a mi coche sintiendo el frío de la mañana que para quienes vivimos aquí es un lujo, se disfruta. A lo lejos el mar recibe los primeros rayos del día. Me detengo unos minutos a contemplar el horizonte. En esta época, por lo general, hay un premio muy especial para quien madruga: una ballena, o varias, saltando, bufando. Un espectáculo único en el mundo.
Y eso, precisamente, es lo que mucha gente no anticipa.
Quienes vienen a jugar golf a Los Cabos en pleno verano conocen una versión distinta del destino. Válida, pero diferente. El calor aprieta, el sol castiga, y las rondas de la tarde se convierten en una prueba de resistencia más que en un placer. Los meses de invierno e incluso principios de primavera, son otra historia. El clima es perfecto: no hace el frío incómodo de otras latitudes, es un frío que se disfruta, siempre que uno lleve encima algo ligero. El sol no molesta, los campos están en sus mejores condiciones, y así se mantienen hasta mediados de mayo, y los recorridos con vista al mar ofrecen algo que ningún otro destino del mundo puede replicar: el espectáculo de las ballenas de fondo mientras uno camina entre hoyo y hoyo. En la mañana temprano se suma el canto de distintas aves. Si afinas el oído, el campo es otra cosa.
Después de la ronda, el destino sigue. En invierno, Los Cabos es un lugar muy animado: la mayoría de los visitantes son canadienses y americanos que huyen del frío del norte, y cada vez más mexicanos. Esto se nota en el ambiente de los restaurantes, los bares, los campos. San José del Cabo, por su parte, se transforma en las tardes: tranquilo, lleno de colores, con mercadillos ocasionales que aparecen ciertos días de la semana y le dan a las calles una vida especial. Es el tipo de tarde que uno no planea pero que acaba siendo parte del recuerdo del viaje.
Para quienes tengan tiempo y quieran ir un paso más allá, una visita a La Paz en esta época es casi obligatoria. A una distancia razonable por carretera, La Paz ofrece un ritmo completamente distinto al de Los Cabos: más relajado, más íntimo, con el Malecón y sus cerros pintados de luz a cualquier hora del día, y playas que se sienten de otro mundo. Balandra es una de ellas, quizá una de las más hermosas de México, con aguas de un azul que cuesta creer. Y si el plan es estar en contacto directo con el mar, una expedición para nadar con el tiburón ballena en esta temporada es una experiencia única.
Para los más aventureros y que cuenten con más tiempo en el destino, se recomienda extender el viaje aún más a Bahía de Magdalena; la recompensa mayor. Cada invierno, miles de ballenas grises viajan más de diez mil kilómetros desde el Ártico para llegar a estas aguas tranquilas del Pacífico, donde nacen sus crías y se reproducen. La experiencia de verlas desde una lancha, a pocos metros, es de las que cambian la perspectiva de un viaje e incluso de la vida misma. A veces son ellas las que se acercan. Cuando eso pasa, no hace falta decir nada.
¿A quién le recomendaría venir en invierno? A todos. Sin excepción. Si el presupuesto no es un factor limitante, esta es, sin duda, la mejor época para estar aquí. Los green fees de temporada alta pueden hacer dudar a más de uno, pero cada peso invertido en golf en estos meses será bien aprovechado: condiciones inmejorables, clima ideal de principio a fin de la ronda, y una experiencia que va mucho más allá de los 18 hoyos. Y si eres de los que disfrutan combinar el golf con cosas que no se olvidan, no existe mejor época para hacer el viaje.
Los Cabos en invierno no es solo un buen destino de golf. Es uno de los mejores destinos del mundo para jugar en esta época del año. Y hay pocas cosas que me den más gusto que decirlo desde adentro.

Ingeniero Químico de formación y apasionado del golf. Después de años en el mundo de la tecnología y los negocios familiares, Manu encontró en Los Cabos el lugar donde confluían sus dos grandes pasiones: el golf y el arte de hacer que la gente se sienta genuinamente bien recibida.
Fundador de Golf XP Cabo, lleva más de veinte años construyendo relaciones en Baja California Sur con los directores de campo, chefs y operadores que hacen grande a este destino. Esas amistades, y no otra cosa, son la base de cada experiencia que diseña.
Es miembro activo del International Association of Golf Tour Operators (IAGTO) y opera bajo una filosofía simple: que cada viaje de golf en Los Cabos sea planeado y vivido como lo haría un local.


